Ananda

Pasos cortos en un largo camino

Comienzo con esta frase “Pasos cortos en un largo camino”. Mi madre siempre que puede me aconseja que vaya con calma, que viva un día a la vez y que sienta el presente porque es un regalo. Yo lo veo tan distinto,  ya que no soy una niña que lamenta ser tan apresurada con todo, como por ejemplo: con el amor, los sueños y los días, aunque de igual manera  entiendo sus palabras, soy joven y quiero comerme el mundo a mordidas grandes.

Me lamento mientras los minutos perezosos pasan, y yo sigo recostada en mi cama viendo el techo como si allí se hallara la respuesta a mi existencia. Siento la melancolía de los recuerdos tras cada parpadeo y miro cada uno de sus rostros, cada uno de esos momentos en los que les falle… en los que me  falle a mí misma por querer descubrir la galaxia en un día. Jamás me di el gusto de pasar cada estación saboreando la brisa y ese majestuoso azul cielo de los campos, de sus risas y llantos; de las discusiones. Me arrebaté todo eso por miedo a amar o a merecer algo.

Mi favor con el mundo era ser invisible, pero por más que lo intentase no podía debido a que simplemente había una pequeña llama de vida en mí que afortunadamente me lo impedía. Detrás de  todo el mar en el que me ahogue y tras cada corte, bofetada e insulto le pregunté a la persona en el reflejo;  ese espejo de cuerpo entero en medio de la sala de mí cómodo hogar el cual estaba lleno de tanto amor, pero no el propio. Le pregunte a esa chica de dieciséis años que tras un ataque de ansiedad y  temor había hecho un desastre con su cabello, la cual tenía las tijeras de su felicidad empuñadas fuertemente y  decidida a caer en el vacío de una vez por todas ya que la soledad era muy grande, debido a que el amor que le daban no le parecía suficiente y me pregunte entonces-  ¿por qué me odias? ¿Porque me haces esto? Yo…. Yo quiero ser feliz y reírme de felicidad, quiero que ellos sean felices y quiero amar, entonces ¿Por qué todo lo que tocas lo destruyes? ¿Por qué tantas lagrimas? ¿Por qué me tienes que patear hasta romper cada esperanza? Yo no quiero esto más, por… por favor yo te lo ruego ¡déjame amarme…! Por favor. Todo se desploma a mi paso, todos sufren con cada nota de mi quebrantada alma ¡Perdóname y ten piedad!

Allí en ese momento tan largo me rogué a mi misma misericordia. La depresión me había consumido tantas veces que pensé en acabar con todo, cuando mi vista se nublaba y mi cabeza dolía, cuando mi madre lloraba y yo amenazaba mi vida, cuando discutía y cuando callaba, cuando todo era dolor y me rogué frente al espejo en el que muchas veces me refleje con desprecio. Rogué por mi vida, en consecuencia de  que no había un dios que pudiese intervenir en esa pelea, dicha pelea que llevo batallando desde los trece años.

¿Cuantas mañana no desperté con el corazón vuelto puré y los ojos hinchados? ¿Cuantas caricias y muestras de amor no rechace porque esa voz en mi cabeza me repetía mil una veces que no merecía ser feliz? Tantos buenos ratos que desperdicie por el miedo. Ella tenía control sobre mí ¿A cuántos no lastime? Es decir, rompí sus corazones y en el proceso el mío se quemaba una y otra y otra vez.

Sonreír por sonreír, vestirte para llamar la atención, ser bonita para ellos y nunca ser notada, porque en el fondo no quieres que vean lo roto que estas y tratas de dar una respuesta coherente que justifique todo lo que sientes, pero no la hay; solo un día escuchas una palabras y dices -está bien me lo merezco- y luego es otra y luego miles a cada segundo en los que cada ataque, cada respiración agitada, cada canción mal entonada y cada encierro se convierte en  tu vida y duele. No hay nada mas doloroso que estar rodeado de amor, pero que tu interior este corrompido y te lastime. En consecuencia ves cosas que no debes, haces cosas que no deberías y todo porque según ella tú no vales nada y te pierdes, por lo que  un día te levantas y no sientes nada, o quizá es que sientes tanto que no sabes cuál es la emoción correcta.

Es una batalla campal, tu sola contra el enemigo y  ser fuerte parece tan difícil, pero un día todo cambia ya que la vida es un proceso lento, algo confuso, pero ya no estás sola. Sientes como el amor que te rodea poco a poco te toca, los desaciertos no importan ya que  siempre habrá alguien dispuesto a sentarse contigo bajo ese oscuro océano y darte un cálido abrazo hasta que regreses a la orilla, veas el azul cristalino y te rías una y otra vez. Tienes miedo y escuchas esa voz amenazarte, pero indudablemente te vale un soberano pepino y sigues dando pasos cortos en un camino  largo, pero allá vas y te caes, luego te levantas, te sientas y reflexionas y vuelves a estar sola, pero esta vez cuando miras tú pasado solo vez lo bueno, alguno que otro fracaso, pero aun así sigues dando pasos cortos en ese largo camino, te comparas con los demás y eso te hiere, pero eres única y te comienzas a dar cuenta de ello.

Te dices a ti misma “quiero esto, ya que es con lo cual creceré”. Das un paso inmenso, uno que esa niña temerosa y tímida no hubiese dado nunca.  Llegas a una oficina y miras a esa persona que tienes una vida viendo y pides una oportunidad, Después sigues yendo hasta que te da risa lo insistente que puedes llegar  a ser, y cuando lo obtienes y te abren la puerta, tu primer logro es ese primer escalón que  te aclara el cielo nublado el cual abrazas  y aunque te parezca raro, sientes amor, aprecio y agradecimiento. Sientes  temores en la garganta, pero determinación en tus pies y de  allí el camino a la felicidad cobra un sendero más claro.

No temas, las grandes proezas requieren grandes sacrificios, ellos te aman aunque no lo creas… tú te amaras también.

Conocí personas buenas y algunas no tan buenas, tengo amor y hoy puedo rezar y decir con algo de impresión y notas de alegría que cada ocaso es hermoso, que cada momento es único y que cada lágrima es color en este cuadro que representa  mi vida ¿Y sabes qué? Ahora y aquí con la sinfonía de piano y mis dedos torpes, te conté mi historia y te digo con la frente en alto que me estoy enamorando de esa persona que tanto me lastimo debido a que la perdone y la conocí y es única, maravillosa y no se imaginan cuanto amo su sonrisa y  tristeza, la cual cuando me dibuja con sus finos dedos, los paisajes más bellos que nadie haya visto jamás.

Y gracias a ti por darme esta oportunidad, enamórate tú también.

  Gracias Johana por tu ayuda, princesa.

Loviu bebesaa ¡¡ Todo super besho y profundooo ¡Me encanto!

 

Autor: Juliett Moreno

lopezjesus01julls99@gmail.com

Inspiravidas, crea este espacio para las personas que deseen colaborar con sus artículos de forma irregular, respetando siempre su derecho de autor. Le damos la bienvenida, porque "Inspirando vidas juntos, somos mas"

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial